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Segunda prueba de la Copa de España de Mototurismo y tan solo habían pasado quince días de la primera. Seguro que nos lo pasaríamos como poco, también como en Bollullos.

Con calma y sin prisas, el viernes de Semana Santa, con los deberes hechos, pusimos rumbo a la castellonense población de Alquerías lugar de pernoctación. Si bien la ruta se inició en Sagunto, con la única finalidad de entretener al personal por la zona hasta la hora de comer en la población de Eslida, decidimos acercarnos al hotel y allí esperar a que llegasen nuestros amigos y compañeros de Moto Club.

Cambiaron los planes cuando nada más llegar, nos encontramos con Kamy y Mabél y la propuesta de una vez cambiados de ropa, acercarnos a Eslida y en la terraza del bar donde comeríamos esperar la llegada del personal. Una vez todos reunidos y tras los pertinentes saludos de rigor, ocupamos el salón del restaurante.

Postres y cafés y nos dirigimos a nada mejor que a empezar con la primera prueba del fin de semana. La llamada prueba de regularidad, consistente en recorrer el puerto de Eslida en un tramo de unos diez kilómetros por dos veces, me explico dos de subida y dos de bajada, con el estómago lleno y algo de lluvia, intentando eso sí, sin exceder los límites permitidos, calcar los mismos tiempos en los dos pasos de bajada. No sé como saldría la prueba, pero si puedo decir que nos lo pasamos genial, sobre todo cada vez que pasábamos por alguna población y esos mismas lugareños nos veía pasar una y otra vez con cara de incredulidad. El resto de la tarde noche del viernes, la pasamos en el hotel, configurando la ruta con los diez puntos de localización como prueba para el sábado, cenando y de buen rollo hasta la hora del toque de queda.

Día duro pero muy divertido el del sábado. Pasado el control de salida, sobre las diez de la mañana, nos preparamos para abordar la ruta que consistía en unos cuantos puertos de montaña más para moto trail que para nuestros petroleros, un sin fin de curvas y lo más importante de todo, encontrar los famosos puntos de localización que nos habían dado, fotografiarlos y enviarlos vía WhatsApp para su control.

Tuvimos tiempo para hacerlos todos y aún así nos regalamos un buen almuerzo y un pequeño refrigerio a la hora de comer en un paraje incomparable a la ribera de un río y con una ciudad medieval de fondo, pués el buen tiempo nos acompañó durantetodo el día. Tras el último punto de localización, nos dirigimos al hotel de Alcañíz, punto y final de la ruta donde tras una reconfortante ducha y unas cervezas con nuestros amigos, cenamos y tomamos unas copas comentando el día de ruta, hasta el fatídico toque de queda.

Ya el domingo sin prisas por la razonablemente corta distancia y pensando que todavía nos quedaba el lunes para descansar, nos despedimos de todos y volvimos a casa con un neumático trasero pidiendo a gritos su cambio.

   

El Viajero.

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